sábado

De lo que debiera ser lo que es... para el Mercado.
-Filosofía y Letras desde adentro-

De inicio, manifestamos una profunda inconformidad ante la manera en que las autoridades universitarias han presentado la propuesta de cambio en los Planes de Estudio en la Facultad de Filosofía y Letras. Esto ante la casi nula difusión en los medios oficiales de la Universidad o algún Foro público para estudiantes y maestros que explique ampliamente las justificaciones de dichos cambios. Aunque la presente administración dice trabajar en dicha propuesta desde el inicio de gestión, y, que aunque tengan ya más de un año trabajando en el proyecto, cabe mencionar algunas cosas que bien pueden ser criticables.
A pesar de que no conocemos íntegro el nuevo Plan de Estudios, es decir, no conocemos lo particular, sí conocemos lo general. Y lo general evidentemente sugiere un intento de cambio de identidad- lo cual resulta imposible cuando hablamos de ciencias puras, pues su principio pedagógico es la formación de individuos con la capacidad de generar conocimiento nuevo para la humanidad. El principio de las Ciencias Aplicadas (incluidas cualquier clase de acentuación, pues no es lo mismo una acentuación que una especialización) es formar individuos con la capacidad de aplicar conocimiento, ya sea teórico o meramente práctico. Entendemos que la ciencia es una función social, por lo tanto debe de ser útil, pero esto no significa que todas las ciencias aborden los problemas de investigación desde el punto de vista utilitario. Los egresados de licenciaturas teóricas están capacitados intelectualmente para generar conocimiento nuevo a través de la investigación, y esa debe de ser su colaboración social principal, complementada también con la docencia, aunque no se reduce a esta última.
Aquí, en nuestra Facultad, sucede algo complicado. El sistema que propone la administración es un Sistema por Departamentos y Créditos, -como en las Universidades europeas-, pero el problema es que nuestra Facultad no tiene el auge estudiantil de las Universidades europeas. Por eso se propone "juntar" Filosofía, Historia y Letras en una Licenciatura en Humanidades con sus respectivas acentuaciones, en lugar de un Departamento de Filosofía, un Departamento de Letras Hispánicas y un Departamento de Historia, de esta manera una Licenciatura en Humanidades sería más o menos numerosa. Es verdad, las aulas en los Colegios de Filosofía, Letras e Historia están casi vacías, no hay difusión de las licenciaturas, los maestros hacen muy poca investigación... hay muy poca investigación... pero el hecho de que la Investigación Filosófica y Humanista sea casi nula, no quiere decir que la Filosofía y las Ciencias Humanas pierdan su valor real e importancia social o que sólo generen desempleo por sí mismas. Más bien habla de un Estado irresponsable que no invierte en el desarrollo e investigación de ciencias humanas (y puras en general).
Aquí, más bien parece advertirse un fenómeno de incomprensión de las ciencias. De lo que le ES a cada una de ellas, y de cómo deben ser “evaluadas”, y sobre todo, valoradas. Pretender copiar los modelos de las Instituciones de Educación Superior privadas, resulta ridículo para una verdadera Universidad que cuenta con Facultades que forman filósofos, literatos, historiadores, matemáticos, físicos, biólogos, químicos, artistas... aunque los forme, después los abandone y ahora les reclame que no producen. Mientras las otras Universidades, las de vanguardia formativa, sólo forman aplicados-humanistas o no-, tecnócratas o prácticos.
De que sea o no un asunto de complacer las demandas* o necedades del Mercado, es debatible, aunque no muy alejado de la realidad social neoleonesa. Aunado a la falta de difusión de nuestra Facultad que es un asunto muy importante y delicado. Pues a finales de los noventa Reyes Taméz Guerra –-el mismo hombre que ahora reduce las horas de Historia en secundaria a nivel nacional— impulsó la Reforma académica en la Educación Media Superior de la UANL, en la que se eliminaron (¿o cambian de identidad?) las asignaturas de Filosofía, Etimologías Griegas y Latinas, Lógica y Taller de Redacción, por una bonita y atractiva asignatura concentrada que llamaron Artes y Humanidades. Así, los estudiantes preparatorianos prácticamente perdíamos todo contacto con lo que realmente o verdaderamente es la filosofía, las humanidades y las artes. Ante esto sólo podemos decir que las Ciencias Humanas, entendiendo por ellas la particularidad que le corresponde a cada disciplina, y en sí la Filosofía, no pueden ser concebidas como atractivas o no, pues no es su función estar al servicio de las necedades mercadotécnicas, simplemente las Ciencias Humanas SON. Sean bonitas o feas. Atractivas o no. Pretender incluir en el nuevo plan de estudios asignaturas de “calidad” y “emprendedores” que le son propias a las Ciencias Aplicadas con fines mercantilistas, simplemente porque esta en boga “crear líderes”, resulta aberrante y hasta ofensivo para las Ciencias Humanas, y para la Filosofía en sí, que es de donde emanan todas estas supuestas aplicaciones hasta cierto punto banales por la falta de cientificismo filosófico. Esto mismo sucede con la pretensión de cambiar el nombre a las tres licenciaturas mencionadas, en donde dista de ser un asunto secundario, más bien es un asunto esencial.
El neoliberalismo no solo infla tasas económicas, también infla principios, términos, conceptos... El eufemismo le es característico. Y de la autonomía universitaria lamentablemente sólo podemos decir, pues a todas luces se advierte, que lo es en cuanto a poderes oficiales representativos se refiere, pues las autoridades de nuestra Máxima Casa de Estudios han creído cada patraña del pragmatismo y la tecnocracia, subordinando la identidad de la educación pública en México. El Gobierno de Nuevo León habla del “Fórum Universal de las Culturas”, de la “Ciudad Internacional del Conocimiento”, mientras las autoridades universitarias intentan reducir tres figuras fundamentales de la composición cultural de cada pueblo: el pensamiento (Filosofía), la expresión (Letras) y la memoria (Historia). El Gobierno del Estado habla de la Sociedad del Conocimiento, y parecen ignorar que la Filosofía se encarga del estudio del conocimiento en cualquiera de sus formas. Los altos funcionarios de la Universidad hablan de Valores, y parecen ignorar que la Filosofía estudia la axiología por sobre cualquier otra ciencia.
Los estudiantes estamos concientes de que nuestra Facultad ha caído en la mediocridad y el deterioro, y estamos dispuestos al diálogo respecto a otras propuestas de cambio que realmente refuercen los problemas estructurales de la Facultad de Filosofía y Letras. No puede despreciarse una actualización e interdisciplinariedad en el Plan de Estudios, siempre y cuando mantenga la soberanía indispensable para el desarrollo de cada disciplina: Filosofía, Historia y Letras. Ninguna subordinada a un genérico (ciencias humanas). Y sin tener que caer en concepciones pedagógicas dudosas de tradicionalismos, de hard o de light**, simplemente de lo que le corresponde a cada disciplina para su desarrollo y el desarrollo social, pues si nuestros niños y jóvenes están siendo preparados para un mundo de carreras en decadencia es precisamente por la falta de fundamentos, fundamentos que no se encuentran en asignaturas de mero adiestramiento para un sistema político económico que sí esta en decadencia.


*Declaración de José Resendíz, Director de la Facultad de Filosofía y Letras para La Jornada -9 de febrero de 2005-, en donde expresa que para adecuarse a las necesidades del mercado, esta facultad desapareció las licenciaturas de historia y filosofía para fusionarlas en una nueva carrera denominada licenciatura en humanidades.
**Se hace alusión a la columna editorial de Manuel Pérez Ramos “El porque de los cambios curriculares” para el periódico Milenio Diario de Monterrey, en la cual asegura que estos cambios son necesarios porque nuestros niños y jóvenes van a una educación profesional con carreras en decadencia. Y que nuestras licenciaturas no van a perder su hard para convertirse en light.

* * *
Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras
Ciudad Universitaria. Febrero-Marzo de 2005.